EL MAÑANA, GEROA, TOMORROW, L'AVENIR
Mostrando entradas con la etiqueta EXPRESIÓN ESCRITA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta EXPRESIÓN ESCRITA. Mostrar todas las entradas

9 de marzo de 2016

LO QUE SE OYE DESDE MI VENTANA DE CLASE

A través de mi ventana se oyen diferentes sonidos, como por ejemplo el ruido de la persiana al subirla. Fuera se mezclan los ruidos de los niños al jugar, el paso de los coches, el murmullo de la gente al pasar… Lo que siento por dentro es que hay vida.

Además se puede apreciar cómo los colores se difuminan en una gama de grises, como los barrotes del acero, la fachada…, como está el tiempo, gris.

A lo lejos se puede apreciar un mar de cemento, pero mi vista se centra en el parque de juegos, su caseta, su tobogán y columpio. 


 Janire Olid

Dentro de mi clase huele a sudor

Desde mi ventana de clase se pueden percibir muchas sensaciones. Lo que huelo es la gasolina de los coches el humo del tabaco de la gente que pasa fumando, a pan recién horneado y bollos, ya que debajo hay una panadería. A comida de las casas cuando cocinan y desde dentro de mi clase huele a sudor. Que ganas no me faltan de sacar la cabeza por la ventana para respirar aire puro, ya que es horrorosa esa sensación.

Al día siguiente me volví a asomar a la ventana de mi clase, y a primera vista vi un árbol desnudo con hojas marchitadas con el movimiento del viento. A su vez me volví a fijar en la fachada que hay detrás del árbol con muchos cristales. Cuando me asomo me veo reflejado en ellos, al girar para mirar en otra dirección veo a los niños jugando en el patio del colegio.

A la semana siguiente, nos fijamos en los colores y nos dimos cuenta que hay muchos objetos del mismo color gris. Volví a mirar la fachada de enfrente, tiene un color grisáceo y descaradamente me fijé en el color del cielo, tenía un color muy grisáceo y mi sensación fue de tormenta. Me volví a sentar en mi silla y me fije en el proyector de clase del mismo color gris, como la vida misma.

Ander Luengo
Laura Castelo
Cecilia Pacheco
Daniela Diac

8 de marzo de 2016

Una jungla de cemento

A través de la ventana lo primero que percibo  es la algarabía que arman los niños al jugar. Es una sensación maravillosa, este sonido es vida. Mientras mi mirada se va fijando en el horizonte, pues hay una jungla de cemento, esta es una sensación agobiante y claustrofóbica .Sin embargo en primer plano hay un pequeño parque que rompe con la monotonía del paisaje, cuyos arboles dispersos y desnudos nos anuncian la estación en la que nos encontramos.

Me llega el olor a hierba recién cortada y me hace evocar recuerdos de mi infancia y se va mezclando con un agradable olor a repostería recién horneada. Estas son las sensaciones que percibo a través de la ventana.

Esther  Ibáñez e Irati López

Un parque colorido, lleno de columpios

Desde la ventana de mi clase la vista nos muestra un parque colorido, lleno de columpios, de árboles desnudos rodeados de bancos marrones que cuando me siento en ellos es como….Puffff!!!!.

Vemos edificios rojizos y el camión de la limpieza de las calles que nos invade con el ruido de la manguera y el cepillo. A su vez el olor a tierra mojada nos trae nostalgia de la niñez, más viendo, el patio del colegio con los niños jugando y alborotando.

Al cerrar la ventana dejo los dulces recuerdos que me invocan un tiempo mejor y vuelvo a la realidad de la clase.


Maribi Briones, Juan Carlos Álvarez e Izaskun Bastida.

Cuando salgo a la ventana de clase

Cuando salgo a la ventana de clase escucho a los niños jugar en el patio, mientras se mezcla con el sonido de los coches al pasar, el olor a panadería y el olor de gasolina, lo que daría por volver a esa época de la infancia.

Se puede ver el azul zafiro reflejado en la cristalera de las ventanas del colegio, que me da una sensación de tranquilidad como la que se puede dar en el mar cuando las olas rompen contra las rocas.

Pero a veces lo mejor no es volver al pasado, vive el día a día ya que ningún día vas a ser más joven que hoy.

 Julen Lara, Iván Hernández.

4 de marzo de 2016

Oigo unos sonidos desagradables

Desde mi ventana oigo unos sonidos desagradables del ruido ambiental : el estruendo al bajar las persianas, los coches al pasar, las voces de los niños chillando.Al mismo tiempo huelo a comida lo cual me produce sensación de bienestar como cuando mi madre prepara arroz con bogavante. Al mirar hacia arriba veo un cielo azul claro con un enorme sol brillante coloreado por las nubes cambiantes que me transmiten sensación de calidez..

Antonio Álvarez García
Ezequiel Hernandez Jimenez